Sabado 1 de marzo. Arena Santiago. Lleno total. Las poleras negras dominaban todo. El nombre: DREAM THEATER. Quince mil rockers absortos por la pureza de la ejecución. Todos en silencio escuchando. El sonido tremendo. La música de fiesta. Rudess y el telón de fondo. Portnoy con esa batería poderosa y Myung crean la atmósfera apropiada para que la majestuosidad de Petrucci haga el resto. Dios mío!
Estuve allí. Lo viví. Y no lo olvidaré nunca.
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